Prices burn! 🔥 Corona or not, summer is hot! 50% OFF tokens on xHamsterLive GET TOKENS
This is a print version of story Correrse sin tocarse, que delicia.. o que tortura! by sirky from xHamster.com

Correrse sin tocarse, que delicia.. o que tortura!

Hoy vengo a contaros algo que me ha pasado estas últimas semanas, tres veces seguidas. Tiene que ver con lo de correrse sin tocarse, lo cual debería ser una auténtica delicia, pero ya veréis que la vida me trata muy mal, así que supongo que debo haber sido una chica muy mala en otra vida. De esas que empiezan a calentar y luego dicen que están cansadas, o de las que la chupan de maravilla hasta que el chico empieza a correrse y entonces se apartan y no tocan la polla ni con la mano. Bueno, ahora que lo pienso eso podría se ralgo que hiciera yo uno de esos días en que estoy algo traviesa...

El caso es que hace unas semanas decidí centrarme más en el orgasmo anal. Quien los haya sentido alguna vez sabrá que son mucho más difíciles de conseguir que los que se tienen al tocársela, pero que se sienten muchísimo mejor. Para ello decidí seguir unas sencillas pautas:
- No correrme. Cuanto más caliente estés, más fácil es llegar al orgasmo.
- Ver porno de transexuales o de mamadas. Me hace sentirme mucho más identificada y me hace querer ser más guarrilla.
- Ponerme la cajita de castidad antes de empezar a ver porno. Sin ella siempre está la tentación de tocarse hasta correrse, ya sea queriendo o sin querer. Alguna vez he estado cerquísima del orgasmo anal follándome el culo y lo he echado a perder porque me he tocado antes por no poder aguantarme. Riquísimo, pero no es lo mismo y no es lo que quería conseguir, yo quería correrme sin tocarme absolutamente nada.


Después de pensar en todo esto estuve unos cuantos días sin ver porno y sin tocarme, hasta que al tercer o cuarto día ya estaba que me subía por las paredes. Me limpié, me puse la caja de castidad, me maquillé y me puse mi ropa favorita: un tanguita negro de encaje, unas medias de rejilla, una falda roja muy ajustada y corta, una bonita blusa negra y mis botines negros. Me miré un buen rato al espejo, cómo me gusta sentirme tan femenina! Empecé a ver unos cuantos vídeos de esos donde hombres grandes y fuertes se follan sin compasión a transexuales que gimen sin parar... Olvidando que llevaba la cajita intenté tocarme más de una vez, que frustración al no poder hacerlo! Pero cada vez estaba más determinada a hacerlo bien y a concentrarme en mi objetivo.

Tras un par de vídeos que me pusieron a mil, decidí sacar el dildo marrón que tengo, mi favorito. Puse unos vídeos que tengo de chicos con grandes pollas negras masturbándose y chicas chupándoselas. Yo quería ser como ellas y hacer disfrutar a esa rica polla que tenía delante, así que me puse de rodillas y empecé a besar la punta. Primero un beso suave arriba del todo, un beso en el huevo derecho, un beso por debajo del glande, un lametazo desde el huevo izquiero hasta arriba del todo mojando toda la polla... Ahí ya cogí el dildo con una mano y mientras lo masturbaba empecé a chupar la punta. Cada vez con más ganas, con más humedad, metiéndola un poco más en mi boca, moviendo la lengua con más energía. De vez en cuando levantaba la vista para mirar en la pantalla como el chico disfruaba, quería ser yo quien le hiciera disfrutar, así que volvía a centrarme en esa polla que tenía en mi mano y que cada vez estaba más mojada con toda mi saliva...
Cogí aire, abrí la boca, saqué un poco la lengua y apreté mi cabeza hacia la base. Noté como la gran polla se deslizaba por toda mi boca hasta tocar el fondo. Me lo pensé un segundo, y volví a empujar un poco más. La cabeza avanzó un poco. Me retiré y cogí aire, la punta de la polla estaba llenísima de una saliva muy espesa, pasé mi mano pajeándola, distibuyendo la saliva y borrando las marcas del pintalabios que había dejado a unos centímetros de la base. Volví a coger la base con firmeza, una buena bocanada de aire y fui deslizando mis labios hacia abajo, poco a poco notaba como me llenaba la boca, como llegaba hasta el fondo, como al ejercer un poco de presión seguía yendo más profundo hasta que mis labios tocaron los huevos de mi juguete. Aguanté ahí unos segundos hasta que se me escapó una lagrimita y tuve que sacármela de la boca porque me quedaba sin aire.
Estaba muy caliente, sabía que cualquier chico se derritiría con esa mamada, pero también sabía que cualquier chico no se conformaría con eso, querría cogerme la cabeza y follarme la garganta. Así que me preparé mentalmente para satisfacer a ese hombre, cogí aire y me volví a meter la polla hasta el fondo, la cual se deslizaba fácilmente por mi garganta gracias a toda la saliva que había. Una vez ahí, hice una par de movimientos arriba y abajo, y cuando me quedaba sin aire, saqué la mitad de la polla, respiré un poco y volví a meterla hasta el fondo. Fue ahí cuando noté algo que no me esperaba para nada: mi polla me pedía correrme. Me pilló totalmente por sorpresa, y en vez de parar para evitarlo, decidí seguir follándome la garganta con el dildo. Al cabo de dos segundos mi polla metida en la cajita de castidad empezó a correrse mientras seguía chupando el dildo.

Nunca antes me había pasado eso, de hecho no pensara que fuera posible, así que me quedé a cuadros. Decidí dejar lo del orgamos anal para otro día, y con la cabeza llena de dudas fuí a limpiar el desastre que había causado.

No le hubiese dado más importancia a esto si no fuera porque me volvió a pasar las dos veces siguientes que traté de ver porno y chupar mi dildo como paso preliminar a follarme el culito e intentar correrme. Las tres veces acabé igual: corriéndome mientras chupaba mi juguete, con un lío de semen por el suelo, mis tanguitas y la caja de castidad, y con un ligero dolor en la garganta como recuerdo de que me había tragado el pollón hasta el fondo. Pero nada de orgasmo anal, que era lo que había ido buscando.

La tercera vez, cansado de preparme para el sexo anal y correrme antes de llegar a él, decidí quitarme la falda y el tanga, pegar el juguete con la ventosa al suelo, coger el semen que había llegado al suelo y el que estaba en el tanga con mis dedos y ponerlo sobre el dildo. Era espeso, así que pude coger casi todo a la primera. Con la mano lo restregué por todo el juguete, me puse de rodillas en el suelo y fui bajando mi cuerpo hasta tener el juguete bien cerca de la entrada de mi culo. Lo restregué un poco y finalmente puse la punta en mi ano. Bajé un poco más y entró la cabeza, un par de segundos ahí quieta y bajé un poco más. Entre la mamada y el semen el juguete estaba bien calentito, y me deslizaba por él de maravilla con la lubricación del semen. Sin embargo, se notaba como presionaba en mi culito, así que lo tuve que sacar. Sentí esas pulsaciones de mezcla de dolor y placer que tanto me ponen, así que volví a la carga. Bajé mis caderas para que el dildo volviera a entrar en mi culito, más abajo que la primera vez, aumentando la presión, el dolor y el placer que sentía. Poco a poco seguí bajando hasta que me senté por completo encima del pene. Notaba cada centímetro dentro de mí, como apretaba las paredes de mi culo... No paraba de pensar en lo divertido que sería cabalgar una polla de verdad... Al cabo de unos segundos fuí sacando la polla de mi culo hasta casi el final para luego bajar hasta abajo, y volver a subir para volver a bajar. El semen lubricaba todo de maravilla, y además añadía un efecto sonoro bien sexy. A las pocas subidas y bajadas decidí apoyar mis brazos un poco más para atrás, y plantar los pies en el suelo, en vez de las rodillas. Esta postura es la que más me gusta ya que la polla me da justo en ese puntito mágico. Empecé a cabalgar la polla con más energía, notando como cada vez que entraba rozaba el punto mágico y me hacía gemir. Estuve follándome el culito un buen rato, pero notaba que ese no era el momento de correrme. Al cabo de un rato paré, de mal humor por no haber conseguido lo que me proponía.

Al día siguiente decidí volver a intentarlo, pero esta vez mamada previa, por si acaso. Y esa vez sí lo conseguí: un buen orgasmo después de estar un rato disfrutando de mi dildo en mi culito. Esa energía que se va acumulando dentro del cuerpo, la cabeza que va perdiendo el control de lo que estás haciendo, los gemidos que se escapan, el cuerpo tenso justo antes de la explosión de placer que llega mientras sigues subiendo y bajando las caderas para sentir como esa polla dura te folla el culo... Además, mi postura favorita me permite ver como mi pollita en la caja de castidad se corre soltando el semen por todas partes.

Hace ya tres días de eso, y quiero volver a probar a ver si puedo volver a correrme de formal anal sin tocarme ni un segundo. Tendré que esperar un par de días más para llegar con muchísimas ganas, pero la verdad es que ya me matan las ganas de follarme el culo otra vez y ver si soy capaz de volver a correrme. Dicen que la práctica hace al maestro, no? Pues tendré que practicar, que el orgasmo anal es algo que quiero dominar :D


Por cierto, a alguien más le ha pasado eso de correrse mientras está chupando? Si me vuelve a pasar chupando mi juguete aún, pero como me pase mientras estoy chupándole la polla a algún chico... Tierra trágame!!
Story URL: https://es.xhamster8.com/stories/correrse-sin-tocarse-que-delicia-o-que-tortura-9927350
Por favor o para publicar comentarios
Sólo tu puedes ver los comentarios no deseados; puedes eliminarlos o quitarlos de los comentarios no deseados. Eliminar todo
Exquisito, si me pasa, cuando disfruto una buena verga, jugosa u caliente de buenas a primeras disparo terribles treyazos sin parar. Q va, en ese momento ni te importa y seguís chupando a lo loca, vas por la lechita del biberón q te da tanto placer oral
2 meses atrás
Responder